am740 - frasesderocknacional
Uncategorized

Luca Prodan a 33 años de su muerte

La familia

Mario Prodan era hijo de un capitán de una acorazada del Imperio Austrohúngaro. Pasó la Primera Guerra Mundial en China, donde conoció a Cecilia, su futura esposa. Diez años antes del nacimiento de Luca, las dos hijas mayores y sus padres habían pasado 18 meses prisioneros de los japoneses en el campo de concentración Wei-Hsien, junto a cuatro mil personas de distintas nacionalidades. Después de eso, la familia escapó a Italia.

El 17 de mayo de 1953, su madre estaba viendo una obra en el Teatro de la Ópera en Roma, Italia, cuando rompió bolsa. Tuvo que trasladarse al Hospital Salvador Mundi, donde nació Luca George Prodan. Hijo de Mario Prodan, nacido en el Imperio Austrohúngaro y de Cecilia Pollock, nacida en China. Fue el tercero de cuatro hermanos después de Claudia y Michela. Tiempo después llegaría el último varón, Andrea.

Estudios

A sus 11 años a Luca lo enviaron al Gordonstoun School, en Escocia. En las cartas que se enviaba con su familia le pedía por favor que lo dejaran regresar, junto a su infaltable dibujo de la bota de Italia: “Siempre sintió que se lo habían sacado de encima. Le hubiese gustado ir a un colegio más normal y no a semejante institución”, cuenta Mirta Bogdasarian, una gran amiga de Luca.

am740 - frasesderocknacional

Era un colegio de clase alta, con modalidad de internado, donde también iba el Príncipe Carlos de Inglaterra: “Ellos vivían en un clima más benigno y lo mandaron a uno de los lugares más fríos de Europa. No era una familia rica, pero sí de muy buen pasar, y quedaba bien mandar a tu hijo a donde iban hijos de diplomáticos”, explica Oscar Jalil, autor del libro “Luca Prodan: libertad divino tesoro”.

No era muy común que en Gordonstoun los profesores le pegaran a sus alumnos, pero él no obedecía las órdenes y en un trimestre había recibido tres latigazos. Eran pocas las veces que podía volver a casa: “Pasaba los veranos en Tarquinia, una villa etrusca cerca de Roma. Los demás chicos eran de clase baja y cada vez que llegaba revolucionaba a todos los pibes del lugar. Era el que iniciaba o el que traía un porro, tenía características de líder desde muy chico”.

La escuela pretendía que todos pudieran dar lo mejor de sí mismos en actividades artísticas, deportivas o referidas a la ciencia. Luca se destacaba en el avistaje de pájaros y dibujaba muy bien. En ese instituto conoció al amigo que le cambiaría su vida: Timmy McKern, un argentino de familia escocesa. Encontraron entre ambos una alianza, eran los extranjeros que se sentían marginados.

Adolescencia

En 1970, a sólo un año de terminar sus estudios, decidió abandonar el colegio. Recorrió Europa hasta llegar a Roma, mientras su familia mandaba a la Interpol en busca de él. En la calle que vivía su amigo Claudio Carbone ocurrió el reencuentro: mientras su madre chocaba el auto contra un árbol, veía cómo la policía detenía a Luca por ir de a dos en una moto.

Los siguientes años los pasó en Londres. Se ganaba la vida vendiendo discos en un negocio en Marble Arch para la compañía discográfica Virgin, junto a Richard Branson. A muchos les gustaba ir a la tienda porque sabían que trabajaba el tano que con sólo tararear un poco de una canción, ya sabía de cuál le estabas hablando. Branson lo echó en algunas ocasiones, pero ante las quejas de los clientes tuvo que volver a contratarlo.

Inglaterra

Vivió la explosión musical de Inglaterra en directo: el nacimiento del punk, el new wave y el No Future como mensaje: “Eran finales de los ‘70s y había un contexto britanico de oscuridad no solo en la música, sino también en la calle. Inglaterra tenía una tasa de desempleo muy alta en aquel momento, había huelgas muy profundas. Son pueblos que cuando las cosas están mal, se paran de mano”, comenta Daniel Jiménez, periodista. Durante ese tiempo pudo ver a artistas como Sex Pistols, Joy Division, Pink Floyd, Wire y David Bowie. También formó su primera banda New Clear Heads, con la que llegó a tocar en algunos pubs.

En Londres no sólo intensificó su amor por la música, sino que empezó su adicción a la heroína. La misma que terminó con la vida de su hermana Claudia en 1979, cuando hizo un pacto con su novio para consumir y encerrarse en un auto a inhalar el monóxido de carbono del caño de escape. A días del accidente, Luca casi muere: cayó en un coma también por heroína y los médicos no le veían salvación. Internado y con toda su familia alrededor, despertó para dejarnos inmensas frases de rock nacional.

Lo peor ocurrió

La madrugada del 22 de diciembre de 1987 sufrió un paro cardíaco, causado por una cirrosis hepática en la casa de Alsina 451, San Telmo. Jiménez cuenta: “Se sentía cómodo en esa zona. Le hacía acordar a Roma, porque podía ver la iglesia desde arriba. Él necesitaba pocas cosas”. Luca vivía en la parte de abajo, pero murió en el cuarto de arriba, en una habitación de solamente tres metros por dos cincuenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *